CAPÍTULO
8:
Explicaciones
-Bueno, dado que Marta
está impaciente por saber qué puede hacer, diré eso lo primero:
eres una persona que puede ver
cosas que la mayoría no puede. Eres adivinadora, sólo que tú
tienes las visiones en sueños, pero también puedes ver el pasado
-Cuando vio que Marta estaba a punto de hablar, la cortó con un
gesto y siguió hablando-. Aunque creo que tienes otro poder que no
acabo de reconocer..., pero no te preocupes, pronto saldrá a la luz.
En cuanto a ti, Clara, es un poco más difícil de explicar. Los
poderes que tienes son sobre los elementos: agua, tierra, aire y
fuego. El agua y la tierra lo heredaste de tu abuela, el aire y el
fuego de tu abuelo. Esos poderes se heredan de abuelos a nietos, y tu
padre domina la magia, pero en cambio no domina los elementos como
tú, Clara. Por eso va detrás de ti, porque eres más poderosa que
él, solo que, con Rich, su ayudante, su poder se iguala al tuyo, y
quiere tenerte en su mismo bando. Pero en realidad, toda persona
tiene un don o una habilidad especial.
Pues buena suerte -pensó
Clara-, no me pienso dejar atrapar.
-Bueno, eso es todo.
-Espera -dijo Clara-, ¿qué
pasa con el poder de Carlos?
-¿De verdad quieres
saberlo?, bueno, entonces te lo diré. Carlos, tal como lo conociste,
tenía el poder corriente de cualquier mago que todavía no domina la
hechicería. En cuanto Raf le robó su alma buena y sacó su lado
oscuro, Carlos domina... la magia oscura.
Marta entonces sí, habló:
-Pe...pero ¿cómo que su
lado oscuro?, ¿de dónde ha salido eso, también de su abuelo?
-En realidad de su madre,
solo que ella renunció a convertirse en un mal para su familia, pero
sabía que su hijo corría peligro, y estaba dispuesta a protegerlo
con su vida, y lo consiguió. Pero en cuanto te mudaste a Granada,
Clara, Raf detectó tu magia y os encontró a los tres.
Clara no se lo creía. ¿Era
culpa suya lo que le había pasado a Carlos?
-Clara -dijo Yuc-, no es
culpa tuya. Tarde o temprano el mal de Carlos iba a salir a la luz.
De hecho, si han cogido a Carlos
ahora es lo mejor, cuando aún no domina bien la magia. Pero no te
preocupes, lo rescataremos. Y será gracias a ti. Te voy a enseñar a
utilizar tu magia, te voy a enseñar hechizos y a ponerlos en
práctica y cuando tengas el nivel suficiente, iremos al escondite de
tu padre, romperás el hechizo, Carlos volverá a ser el de antes y
lo sacaremos de allí.
-Guau -dijo Marta-, menudo
discurso, mago. Aunque tiene razón, Clara, estoy segura de que
conseguiremos rescatar a Carlos.
Esto le dio fuerzas a Clara,
que se puso en pie y dijo:
-De acuerdo, pero Marta
estará conmigo en esto.
Yuc asintió, y entonces
recordó algo.
-Son las siete y media,
debéis volver. Con tu madre, Clara, no hay problema pero Marta...
-No os preocupéis, están
acompañando a mi hermano Luis en la universidad porque tiene un
examen muy importante.
-Entonces todo resuelto,
puesto que el padre de Carlos también lo sabe..., pero, aún así,
vamos a avisar a tu madre, Clara, y también al padre de Carlos.
Clara y Marta aceptaron, y,
minutos después, salían del supuesto descampado e iban rumbo a la
casa de Clara y Carlos.
Primero llegaron a la casa
de Carlos. Llamaron a la puerta y el padre de Carlos salió fuera a
ver quién era.
-Hola Clara, hola Marta
-pero se cayó al ver a Yuc-. Sin embargo consiguió continuar.
a ocurrido, ¿verdad?, han
cogido a Carlos.
Yuc asintió con la cabeza, y
le dijo lo mismo que le había dicho a Clara:
-Lo rescataremos Pablo, no
lo dudes.
Pablo pareció tomárselo
bien, les dio las gracias y entró dentro de su casa. Sin embargo en
cuanto se fueron, no pudo evitar que las lágrimas le llenaran los
ojos. Confiaba en Yuc, pero no quería perder el riesgo de perder
también a su hijo. Era lo único que le quedaba.
Mientras, Yuc, Marta y
Clara habían llegado a la casa de ésta última. Sin necesidad de
llamar, la madre de Clara apareció en la puerta.
-Yuc, ¿qué ocurre?
-Marina, Raf nos ha
encontrado.
A Clara le sorprendió que Yuc
conociera a su madre, pero a Marta no.
-¿Han cogido a Carlos?
-preguntó Marina-
-Sí, y los poderes de
Clara han salido a la luz.
La madre de Clara miró a su
hija y entendió su mirada: quería saber la relación entre su padre
y ella.
-Hija, luego te lo cuento
todo.
Clara asintió, Yuc le dio
un abrazo a Marina y se fueron a acompañar a Marta a su casa.
-Bueno, Carlos -dijo Raf-,
ya has oído a ese mago de Yuc, por lo que no te tengo que decir nada
más sobre lo que eres. Te voy a enseñar a usar la magia oscura.
Seré tu maestro. Cuando estés listo, te enviaré a por las dos
chicas, las quiero aquí. Mañana por la mañana tendrás tu primera
clase de magia.
Carlos asintió y esbozó una
sonrisa maligna. Después se retiró a la habitación que le habían
asignado, que era completamente negra. Los muebles, las paredes, la
lámpara, el suelo... todo. Sin embargo, algo en el interior de
Carlos se revolvía intentando salir. Algo que era lo contrario a lo
malvado y a lo oscuro.
Cuando Clara entró de
nuevo en su casa, meditó lo que le había vivido en un solo día: lo
normal que había sido la mañana, cuando los capturaron a mediodía,
la transformación de Carlos y la suya por la tarde, cuando Yuc los
rescató casi por la noche... en fin, que ése veinte de enero había
sido memorable. También que no había comido más en todo el día
que el desayuno y dos bocados del bocata que se había comprado en el
instituto, por lo que bajó a cenar. Cuando entró en la cocina... se
encontró con lo que más le gustaba: pollo asado y arroz blanco. Su
madre lo había preparado como disculpa. Sólo faltaba que hubiera
una tarjeta con una disculpa. Clara ya se imaginaba cómo sería:
Clara, siento mucho
haberte dicho que tu padre estaba muerto cuando en realidad está
vivo y tiene poderes, también siento no haberte contado lo de tus
poderes y no hablarte de Yuc, que era quien te estaba observando todo
el tiempo, y que te ponía de los nervios porque pensabas que era
malo, cuando en realidad te estaba protegiendo. Para compensarte por
todo, te he hecho pollo con arroz.
Entonces su madre
interrumpió sus pensamientos:
-Clara, de verdad que lo
siento. Sólo quería protegerte e intentar que llevaras una vida
normal. No te dije lo de tu padre porque al momento lo habrías
odiado y te responderé a la pregunta que me has hecho un millón de
veces: por qué estamos en Granada. Pues bien, te la responderé. Nos
mudamos porque Yuc está aquí. De todas formas tus poderes iban a
salir tarde o temprano de ti, por lo que pensé que Yuc te iba a
ayudar cuando llegara el momento. Y, de hecho, lo ha conseguido.
Estás aquí, y eso es lo único que importa. -la abrazó y dijo-:
-No te preocupes, a Carlos
al cabo de poco tiempo volverá a ser el de antes. Debes confiar en
Yuc.
Clara por fin habló:
-Pero mamá, yo tengo otra
pregunta: ¿por qué él es mi padre?
Su madre se lo pensó unos
momentos, pero después le respondió:
-Tu padre no siempre ha sido
así. Antes su magia no era oscura. Él era maravilloso, pero ocurrió
algo. Cuando estaba embarazada de ti a punto de dar a luz pasó lo
inimaginable: en uno de sus hechizos, algo salió mal, y tu padre se
volvió malvado y cruel. Yo en cuanto lo vi así me obligué a
esperar a que tú nacieras. Cuando habían pasado varias semanas y
tu padre estaba ocupado buscando un ayudante o algo parecido me
escapé contigo. Y Yuc me salvó la vida sacándome de allí, y por
supuesto a ti también. Por lo que puedes observar, es imposible que
lleves una vida completamente normal.
Clara no dijo nada más, y
su madre puso en la mesa los cubiertos y la comida. Ninguna de las
dos habló durante la cena. Clara se terminó su plato de pollo y
arroz, le dio las gracias a su madre y dejó el plato y los cubiertos
en el fregadero. A continuación subió a su cuarto, se tiró a su
cama sin siquiera ponerse el pijama y empezó a llorar por todo. Por
Carlos, por su padre, los poderes, Marta, Yuc... éste último había
dicho que ella salvaría a Carlos, pero ni siquiera sabía
utilizar sus poderes. Era cierto que Yuc la iba a entrenar, pero aún
así se preguntaba si sería capaz de romper el hechizo. Cuando ya no
le quedaban lágrimas meditó otra cosa. Era viernes, sí, pero el
lunes tendrían que ir Marta y ella al instituto, estaba claro que
Carlos no iría el lunes. De repente le vino a la cabeza la frase de
Yuc:
En realidad toda persona
tiene un don o una habilidad especial, y se dio cuenta de que era
verdad. Pensó en algunas personas cercanas (después de Marta y
Carlos) como Elena, Ana, Elsa y María. Elena era una persona muy
sociable y divertida, Ana era muy trabajadora, Elsa era muy buena en
matemáticas y María dibujaba genial.
Se preguntó cuál era su
habilidad, y si tendría alguna. Pero lo encontró enseguida: era una
comelibros como la llamaba su madre, y era cierto. En Oslo
(Noruega) había una biblioteca pública. Bueno, pues ella se leyó
todos los libros de la categoría juvenil. Adoraba leer, y en el instituto casi siempre la
veías con un libro bajo el brazo.
Miró el reloj, eran las
diez y media. Como decía Carlos: si mi padre me pilla con la luz
encendida, me mata.
No -se dijo-, no
debo volver a llorar, debo entrenarme con la magia y derrotar a mi
padre.
Con estos pensamientos, se
durmió. Aunque la atormentó una pesadilla terrible sobre un chico
con ojos y pelo negros...
Me encanta, aunk no es del todo verdad k soy un genio en mates :), pero si tu lo piensas, será verdad TQ Anita !!
ResponderEliminarNo es mentira!!!!, y yo también TK
ResponderEliminarSI K LO ES !!!!
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