sábado, 14 de septiembre de 2013

Cap.14

                          CAPÍTULO 14:
                          Reencuentro     
                              
      -Falta poco para las vacaciones de primavera -dijo Marta-, ¿crees que harán algún simulacro?
      Clara salió de su fantasía en la que no existía el anti-Carlos.
       -Em... no creo, pero nunca se sabe.
      También soltó una risita, pero Marta advirtió enseguida que era falsa, y que aunque Clara intentaba engañarla haciéndola creer que estaba contenta, ella veía la verdad en sus extraños ojos: echaba mucho de menos a Carlos.
       -Jajaja, tienes razón. Venga, vamos a entrar que llegamos tarde.
      Clara asintió y se adentró en la clase junto a Marta.


      -¿Alguien sabe la respuesta a este problema? -preguntó la maestra de matemáticas a sus
alumnos-.
       -Sí, que te mudes a otro planeta -murmuró Marta-.
       Clara le dio un codazo suave.
       -Eso pensamos todos, pero cállate que te va a oír.
       -¿Pasa algo Clara? -dijo la maestra-.
       -Em... no, profesora.
       -En ese caso, sal a la pizarra, Clara, y escribe la respuesta del problema.
      Clara asintió y se levantó de su silla. Mientras iba hacia la pizarra, Yolanda, una chica a la que Clara odiaba, se rió de ella. Clara la fulminó con la mirada en el camino. Ya frente a la pizarra, cogió una tiza y la apoyó para empezar a escribir cuando la tierra tembló violentamente. Clara se tambaleó e hizo caer la tiza al suelo, que se rompió en dos.
Marta, por su parte, se levantó de su sitio.
        No era un sueño -pensó Marta-, está ocurriendo de verdad.
        -Niños, tranquilos -dijo la maestra-, seguro que... algo grande se ha caído.
        -Como qué, ¿un gigante? -preguntó Marta-.
    Puede que la profesora supiera mucho sobre matemáticas, pero de todo lo demás, no tenía ni idea.
      La profesora no respondió, y ordenó a sus alumnos que salieran de clase y que se fueran al aparcamiento. Los niños obedecieron, y Marta y Clara se vieron obligados a seguir a su profesora como los demás. Por el camino, Marta le susurró a Clara:
      -Creo que sé quién es el responsable de esto.
      -¿Quién?
      Marta iba a responder cuando otro temblor la hizo callar. Clara y ésta se miraron, y, en un momento en que la maestra no miraba, se escaparon al baño de las chicas. Allí, discutieron qué hacer.
      -¿Tú crees que esto es un terremoto? -preguntó Clara-.
      -¿Desde cuando hay terremotos en Granada, Clara?
      -Bueno... llevo poco tiempo aquí, yo qué voy a saber.

-Pues entonces que sepas que es uno de los lugares del mundo donde ha habido menos, y encima con tanta fuerza.
        -Entonces, ¿qué pasa aquí?
     Marta sólo dijo una palabra como respuesta:
        -Carlos.


      Yuc se levantó de su mecedora. Algo pasaba en el instituto. Debía ir allí para averiguar más. Cogió todo lo necesario y se esfumó en el aire.


      -Vale, nuevo plan -dijo Clara-, vamos al lugar más alejado del aparcamiento, vamos, la pista de baloncesto, y vamos a por Carlos, puede acabar con todo esto -abrió los brazos-.
      -¿Te has dado cuenta de que estás sugiriendo salvar el instituto de acabar destruido?
      -No es momento para bromas, dame la mano.
     Marta obedeció y las dos desaparecieron en el aire.

      Carlos necesitó dos segundos para darse cuenta de lo que ocurría, dejó de destruir la biblioteca del instituto y se materializó en la pista de baloncesto. Allí se encontró a Marta y a... Clara. Una mísera parte de su ser se alegraba de verla, pero el resto, deseaba llevársela a su maestro.
      -Somos dos contra uno -dijo Marta-, ¿crees que puedes ganar?
      -En realidad sois dos contra tres -contraatacó Carlos-.
      -Yo no veo a nadie.
      -Pues yo sí -murmuró Clara-.
     Y era cierto. Detrás suya acababan de aparecer Raf y Rich.
     La voz de Raf resonó en los oídos de ambas:
      -Cuanto tiempo sin veros chicas, ¿nos habéis echado de menos?
      Marta consiguió no lanzarse sobre Raf y mantuvo la calma:
      -La cuestión es: ¿tú volverás a ver algo después de hoy?
      -Otra cosa, ¿cómo están tus padres? -dijo Raf, marcando la palabra padres-.
      -Eso a tí no te importa.
      Clara intentó calmarla cogiéndola de la mano, pero la retiró enseguida.
      -¡Ay! -gritó Clara-, ¡me has dado un calambrazo!
      -Perdón.
     Raf se rió.
      -Normal, hia mía, Marta domina la electricidad. Ella no pertenece a este mundo. De hecho, ahora mismo me la llevo a ella y a su magia.
      -¡Ni lo sueñes! -exclamaron al unísono Marta y Clara-.
      -Eso ya lo veremos, chicas.
      -De hecho, estoy más que seguro de que ellas tienen razón -dijo la familiar voz de Yuc-.
      -Si queréis lograr escapar de aquí, debéis ganarnos primero -dijo Carlos-.
   Al instante, Carlos elevó las manos al aire y una barrera impenetrable rodeó la pista de baloncesto.
       -Está bien, ¡luchemos! -Gritó Clara-.


      La batalla comenzó y cada uno tenía su asignación: Carlos contra Clara, Yuc contra Raf y Marta contra Rich.
      Carlos estrenó el combate lanzando un brote de oscuridad hacia Clara, y ella lo paró con uno de luz. Cuando Clara lanzó una bola de fuego hacia él, un demonio la paró por él.
      Clara se quedó boquiabierta.
      ¿Sabe hacer invocaciones? -pensó-.
      Sin embargo no se desmoronó, lo intentó de nuevo, pero de nuevo el demonio paró el golpe.
       Esto va a durar -pensó Clara-.
 
      Mientras, Yuc y Raf también estaban muy igualados, cuando uno pensaba que su poder iba a alcanzar a su enemigo, éste lo paraba con su magia.
        Maldito Raf -pensó Yuc-.
     Después soltó un grito de guerra y lanzó un nuevo hechizo sobre su oponente.

      -Vas a saber lo que es sufrir, Marta -dijo Rich-.
      -¿Por qué?, en todo caso, tú vas a acabar partido por un rayo ¡literalmente!
      -¿Estás segura?, pero si ni siquiera has descubierto cómo usar tus poderes.
      Marta se calló. Por primera vez, ese especie de esclavo del idiota de Raf tenía razón, pero no lo iba a admitir.
      -Seguro que es más fácil eso que limpiar el baño de tu “amo y señor”.
      Rich la ignoró.
      -Bueno, pues a ver si eres capaz de manejar esto. -Acto seguido lanzó una bola de fuego contra ella.
       Marta sólo pudo gritar y extender los brazos hacia delante, por si servía de algo. Cuando estaba segura de que estaba muerta, abrió los ojos y observó algo sorprendente: la bola de fuego se encontraba en sus manos, pero ahora parecía hecha de electricidad, y se dio cuenta de que eso lo había conseguido ella. Sin pensárselo, la lanzó contra Rich. Este no lo vio venir y el impacto lo golpeó contra una pared cercana. Intentó levantarse, pero no pudo. Marta, por su parte, se sentía orgullosa de sí misma. Había conseguido ganar a Rich ella sola, sin nadie que la ayudase.


      -¡Yuc pierdes el tiempo, jamás serás capaz de vencerme! -gritó Raf-.
      Yuc lo ignoró y, pillándolo desprevenido, lanzó contra Raf una nueva bola de fuego, que hizo que Raf volara por los aires y aterrizara en el suelo a seis metros de Yuc. Había perdido el conocimiento por el impacto, y Yuc, por si acaso, lo encerró en una jaula mágica. Después, se dirigió hacia donde estaba Clara.

     No le gustó lo que vio. Los poderes de Clara estaban llenos de luz, mientras que los de Carlos llenos de oscuridad. Al ser opuestos, como lo negativo y lo positivo, hacía que estuvieran empatados. De repente, a Yuc se le ocurrió un modo de poder ganar a Carlos.
       -¡Clara, junta todos los elementos!
      Clara entendió las palabras de Yuc, pero ese hechizo era muy complicado. Sin embargo, decidió arriesgarse. En el proceso, Clara fue juntándolos poco a poco: primero tierra, luego agua, aire, y, por último, fuego. Clara miró su mano. Una esfera con todos los elementos unidos. Sin pensar más en lo que acababa de hacer, la lanzó contra Carlos con todas sus fuerzas. Él sólo pudo ver cómo le impactaba y volaba por los aires. Después todo para él se volvió negro. Había perdido el conocimiento.
       -Clara, eso ha sido increíble.
     Esta miró hacia atrás. Marta era quien había hablado.
       -Muchas gracias. Por cierto, tú también has estado genial.
       -Gracias, pero la verdad es que no sé ni como lo he hecho.
      Después, se fundieron en un abrazo. Sin embargo, no duró mucho.
       -Bravo, bravo, bravo -dijo una voz-, bien hecho.
       -Oh, no -dijo Marta-, ¿tú otra vez?, ¿se puede saber quién eres?
      Era, de nuevo, el chico de diecisiete años con ojos azules y pelo castaño.
       -Bueno, resulta obvio, ¿no? -se acercó a Marta y la rodeó con un brazo-, soy tu hermano.
       -¿Qué? -consiguió decir-, tú no eres... -calló, se giró, lo miró a los ojos y lo vio... todo-.
Vio cuando de pequeña le cuidaba, abriendo con él regalos de Navidad, en sus brazos corriendo por una calle...
       -Sí que eres mi hermano, mi auténtico hermano -murmuró-.
      Iba a abrazarlo cuando un rayo de luz violeta lo mandó hacia atrás. Marta corrió hacia él sacudiéndolo, pero él no abría los ojos.
       -No, no. Por favor, no...



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     Hola, olaa. Os dejo con la intriga, ¿eh?, bueno, para k lo sepáis, empiezo el lunes el insti, por lo k el siguiente cap. a lo mejor no llega muy pronto. No olvidéis comentar y participar en las encuestas. Además, si queréis saber cómo empezó todo, id al final de la página y lo sabréis. Chaooo.

2 comentarios:

  1. Me ha encantado, incluso me he puesto a llorar con lo de Marta, es muy bonito !!! :-)
    Bueno, no te voy a matar, pero avisame en el insti, cuando subas un nuevo cap. Ok ??

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